Venezolanos Ilustres –

Kevin Rodriguez: "me niego a rendirme en Venezuela"

“Soy un gran terco: me niego a rendirme en Venezuela, este país puede y debe salir adelante.”

Kevin Rodriguez es el actual director musical de la Orquesta de la Universidad Simón Bolívar (Orquesta USB) y CEO de Creando Pilares, una plataforma digital que se encarga de formar y difundir la obra de jóvenes artistas latinoamericanos.

Todo comenzó a los 16 años cuando Kevin Rodriguez se inició en la orquesta de cuerdas en el colegio San José de Calasanz, una época que él considera muy empírica. Fue también un momento de descubrimientos, entre la necesidad de adquirir mayores conocimientos en el área y entender el rol de un director, “es una figura que lleva consigo mucho más que elementos gestuales”. De ese modo, Kevin entendió que el director es polifacético, encargado de gestión cultural, ser docente y desarrollar una conexión con los músicos y el público; “estas reflexiones me ayudaron, y siguen ayudando.”

Director de orquesta

Sus siguientes pasos fueron por la cátedra del Maestro Pablo Morales Daal, del Programa de Formación Académica para Jóvenes Directores del Sistema de Orquestas con el Mto. Gregory Carreño. Seguidamente, se unió a la Licenciatura en Música de la UNEARTE con los maestros Rodolfo Saglimbeni y su maestro de cabecera Carlos Sala Ballester. Hasta llegar a su puesto actual, en la Maestría en Música de la USB con el Maestro Alfredo Rugeles. Por otra parte, Kevin Rodriguez formó parte de orquestas infantiles y juveniles de varios núcleos: Orquesta Regional Ezequiel Zamora, Orquesta Regional Metropolitana, Orquesta del Conservatorio Simón Bolívar, Orquesta Sinfónica del Estado Miranda y la Banda Marcial Caracas. 

Ahora que Kevin se encuentra como el director de la OUSB (Orquesta de la Universidad Simón Bolívar) puede decir que ellos son su familia. “Esta orquesta, en su reconstrucción como sinfónica tras asumir el cargo, abrió las puertas a estudiantes de 5 universidades de la ciudad capital.” Es una orquesta con miembros multifacéticos, lo que hace sentir muy orgulloso a Kevin; entre todos se encargan de sacar adelante la agrupación, realizando transcripciones, gestionando eventos, movilizando los materiales, reproduciendo partituras y teniendo autoridad para seleccionar nuevos repertorios. Como orquesta, la finalidad es exaltar la música, por lo que Rodriguez la considera como un ejemplo de convivencia, “dejando de lado nuestras diferencias de opiniones podemos abrir espacios de encuentro”.

Por otra parte, el proyecto de la OUSB es proyectar música venezolana y latinoamericana integrando distintas comunidades estudiantiles, también fomentar la formación técnica y artística de los miembros, y con mucho interés, es una orquesta que trabaja en reducir la cantidad de deserciones universitarias. “Todos los miembros que forman parte de nuestra familia musical tienen más de una razón para seguir en Venezuela, para graduarse y ser los profesionales del futuro.” De hecho, este trabajo de sumar esfuerzos es la motivación de Kevin Rodriguez como director de la OUSB, para él, tanto un país como una orquesta pueden surgir solamente con el trabajo unido. Individualmente, Kevin ha entendido que ser director es una gestión amplia que le ha permitido desarrollarse en distintos ámbitos, “la gerencia humana, la administración, las relaciones institucionales, la gestión cultural y el emprendimiento. Gestionar cada uno de los eventos significa activar una red de aliados, participantes y seguidores que suman apoyo para poder sacarlos adelante.” Para él, lo más importante en la orquesta es dejar de un lado las diferencias y trabajar por el bien común: exaltar la música.

El mensaje de Kevin Rodriguez como director es realzar la cultura venezolana

Según cada presentación que Kevin Rodriguez debe ensamblar con su orquesta, varía el mensaje que se quiere transmitir a la audiencia, sin embargo, hay elementos que siempre están presentes, “entender al compositor, conectar la diversidad de pensamientos que coexisten en una orquesta y direccionarlos a un fin común”. Pero en cuanto a su carrera individual, es exaltar lo nuestro. Para Kevin, Venezuela y Latinoamérica tienen mucho potencial artístico y grandes personalidades para promover y descubrir. “Los artistas de otras nacionalidades son conocedores, en su mayoría, de las realidades musicales de su entorno”, en nuestro país esto debe pasar, la realidad musical nacional no puede quedar en el olvido.

Existe un reto que enfrentan los artistas en nuestro continente, para Kevin la sociedad ve el arte como un ente filantrópico y no un ente sostenible. Se cree que el arte es un acto filantrópico, que no necesita de recursos y que no es una profesión.” Por tal motivo, Kevin Rodriguez recuerda el verdadero trabajo de un artista musical:  horas de ensayo, años de formación técnica e interpretativa, entre otros aspectos. Hace énfasis en la necesidad que poseen todos de disfrutar el arte. Ahora cuando las personas se han visto con la necesidad de entretenimiento en sus hogares, ya sean películas, series, conciertos o incluso un grandioso álbum musical para superar la situación mundial causada por la pandemia, requieren de expertos que logren producir ese material. “Para que esto sea posible existe, además de una industria sólida, artistas que han dedicado sus vidas a formarse y trabajar por ser mejores.” Por ese motivo, Kevin exige un cambio de visión a la realidad artística, “y me atrevería a decir la visión que tienen muchos artistas de lo que es ser artistas”.

Parte de la defensa a su profesión dio como resultado que Kevin Rodriguez formase Creando Pilares, “una plataforma para el apoyo, formación, difusión y promoción de jóvenes artistas venezolanos y latinoamericanos.” Dado que también Kevin se ha desarrollado como gestor cultural, es un trabajo muy ligado a su pasión. Son un equipo que también da compañía, promoción a las actividades, formación a las nuevas generaciones, promoción de contenido, generación de calendario artístico, todo para realzar intérpretes, compositores, arreglistas y creadores en general. “Apostamos por el rescate de todas las manifestaciones artísticas con sello venezolano y latinoamericano.” De hecho, en el 2019 se llevó el premio como Emprendimiento social sostenible en el Concurso Ideas. Actualmente beneficia a La Orquesta USB, el ensamble de música tradicional Old Horse y diversos intérpretes que han apostado por ellos. “Trabajamos para generar espacios y recursos que les permitan a los artistas integrarse en el   mundo profesional de las artes con una visión clara y definida.”

Kevin es un apasionado por defender lo que ama y la música es uno de esos pilares que firmemente sostiene su vida. Cuando él descubrió la música, se sintió mayormente atraído por la capacidad empática que esta posee, “sigue siendo así día tras día”. Es la forma en que una pieza logra transmitir sentimientos verdaderos a un  receptor que solo se dispone a escuchar. “La música es un reflexivo de mundos externos e internos conjugados en un momento sonoro.” Es por este motivo que tiene gran estima por su profesión y por todos los artistas, porque ellos se deben al público y es necesaria la conexión. De ahí surge su motivación, para Kevin es de sumo valor que un director de orquesta pueda crear convivencia y puntos de encuentro con su audiencia. “Ser director significa vivir entre la visión de casi una centena de músicos acerca de una obra y todas las decisiones que se deben tomar en torno a ella.”

Kevin
Kevin: “La música es un reflexivo de mundos externos e internos conjugados en un momento sonoro."

Kevin Rodriguez disfruta de la posibilidad que tiene de liderar un grupo con una actitud democrática e integradora, estando consciente de que son una pequeña sociedad donde él debe unir todas las opiniones para formar una sola propuesta. Esto le inspira, le fortalece y le enseña cada día, el saber que su rol con batuta en mano es sumamente importante porque permite llevar una armonía musical con la opinión de todos, lo que él llama como “soltar la visión del siglo pasado”, haciendo posible “generar una propuesta interpretativa desde el amor y no el atropello.”

Durante una ocasión en el pasado, Kevin Rodriguez vivió su experiencia en El Sistema, “fue mi primer acercamiento al mundo sinfónico venezolano”. Se desempeñó como violinista y más adelante como director. Fueron tiempos de aprender a enfrentarse a diversos repertorios, así como conocer maestros de gran importancia para su vida. “Siento que el Sistema ha sido un microcosmos de la realidad artística venezolana”, por lo que fueron grandes conocimientos que aún preserva y que siguen ayudando al momento de tomar decisiones profesionales y personales.

Sin embargo, entiende que al igual que el país, las situaciones los ha llevado a pasar arduos momentos, por lo que aprovecha la ocasión para invitar a la autoexaminación. “Entender cuáles han sido nuestros aciertos y desaciertos, y modificar lo que haya que modificar”. Para Rodriguez, este último año ha sido apropiado para todos preguntarnos qué queremos ofrecer, cómo ayudar a transformar la situación y si realmente deseamos continuar con los mismos errores, “es momento no solo de reinventarnos, sino de corregir.”

Construir un camino para Venezuela es el mayor logro para Kevin Rodriguez

Kevin ha entendido que los cambios comienzan desde lo pequeño, con una disposición por querer cambiar, por buscar alternativas y no detenerse. Por eso para él seguir construyendo aún con las duras situaciones es de gran importancia. Su invitación es a mantener presente las raíces, donde se consiguen respuestas para la felicidad. “Vivir en Venezuela es un reto, ser venezolano y estar en otro país también lo es.” Este caraqueño se describe como un hombre que busca analizar el contexto, reinventarse y adaptarse. Por eso “soy alguien, como muchos, que sigue aquí, viendo en su entorno millones de oportunidades para sacar de cada espacio lo mejor, para dar razones para seguir.” Entonces cobra sentido su afirmación de que está orgulloso de crear caminos para Venezuela, más cuando lo hace a través del arte, la mejor herencia cultural que puede poseer una nación. 

Aún con todo su espíritu luchador y enfocado en la música, construcción de un país y aportar por la cultura, es también “alguien que disfruta de lo sencillo: una cena con amigos y familia, una buena cerveza, un café reflexivo o un buen vino”. Su plato favorito venezolano es la hallaca, “por todos los rituales que su elaboración involucra.” Pero cuando se trata de escoger un sólo lugar de nuestro país para llevar en el corazón es difícil. “Así que creo que es la esencia venezolana, con su variedad de colores, emociones, vivencias y experiencias nos brinda, la que siempre tendré conmigo.” Su mayor admiración fue la Maestra Violeta Lárez. Mujer a quien considera un legado que debe mantenerse vivo. “Fueron su trabajo, dedicación, entrega, lucha incansable contra todas las adversidades físicas que atravesó y su profunda ética profesional, los elementos que me dieron un gran ejemplo de vida (y sé que como a mi, a muchos).”

Los futuros planes para Kevin Rodriguez es consolidar Creando Pilares, hasta volverla una institución de referencia, posicionarla como una plataforma internacional y a través de ella, inaugurar “La Escalera”, una sala de eventos para ofrecer espectáculos y actividades artísticas-culturales.  Por supuesto, sigue soñando, trabajando y apostando por la Orquesta de la Universidad Simón Bolívar, “como una agrupación de excelencia artística”, desea generar espectáculos escénicos de producción nacional. Además, terminar su maestría, iniciar un doctorado y “vivir en una Venezuela libre y próspera.”

Este ha sido Kevin Rodriguez, un venezolano muy centrado en su país, con grandes metas pero muchas fuerzas para seguir trabajando en cumplirlas. El mayor de los éxitos para él y sus grandiosos planes.

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