
El pasado como ciencia y vocación
La muerte de Josep María Cruxent en 2005 marcó el cierre de una vida dedicada a estudiar, clasificar y comprender el pasado prehispánico venezolano con rigor científico y mirada humanista. Arqueólogo y pintor nacido en 1911, nacionalizado venezolano, Cruxent es reconocido como el padre de la arqueología científica en Venezuela y como una figura clave en la institucionalización de esta disciplina en el país.
Su trabajo transformó la forma en que se entendía el pasado antiguo venezolano, alejándolo de la curiosidad anecdótica y situándolo en el ámbito académico, metodológico y universitario.
De Europa a Venezuela: una elección definitiva
Nacido en España, Josep María Cruxent llegó a Venezuela en la década de 1940, en un contexto de migraciones intelectuales que enriquecieron profundamente la vida cultural y científica del país. Fue aquí donde desarrolló la mayor parte de su obra, adoptando a Venezuela no solo como espacio de investigación, sino como proyecto vital.
Su formación y sensibilidad artística influyeron en su manera de observar y registrar los vestigios arqueológicos, al combinar precisión técnica con una profunda comprensión simbólica de las culturas estudiadas.
Fundador de la arqueología académica
Uno de los hitos más importantes de su trayectoria ocurrió en 1953, cuando fundó la cátedra de Arqueología de la Universidad Central de Venezuela, sentando las bases formales para la enseñanza sistemática de esta disciplina en el ámbito universitario.
Ese mismo año, Cruxent participó también en la fundación de la Escuela de Sociología de la UCV, reflejando su visión integral de las ciencias sociales y su convicción de que el estudio del pasado debía dialogar con la comprensión de la sociedad contemporánea.
A través de la docencia y la investigación, formó generaciones de arqueólogos, antropólogos y científicos sociales, estableciendo criterios metodológicos que aún hoy siguen siendo referencia.
Investigación, método y territorio

El trabajo de campo fue uno de los pilares de la obra de Cruxent. Sus investigaciones abarcaron diversas regiones del país y contribuyeron de manera decisiva al conocimiento de las culturas prehispánicas venezolanas, sus cronologías y patrones de asentamiento.
Su insistencia en el método científico, la clasificación rigurosa y el análisis comparativo permitió construir una narrativa sólida sobre el poblamiento antiguo de Venezuela, integrando el territorio nacional en los grandes debates arqueológicos de América.
Un legado que permanece
Josep María Cruxent dejó una huella profunda en la arqueología venezolana, no solo por sus investigaciones, sino por haber creado las estructuras académicas necesarias para que la disciplina se consolidara y perdurara.
Recordar su fallecimiento es reconocer a un intelectual que entendió el pasado como una herramienta para comprender el presente y proyectar el futuro. Su obra sigue viva en las aulas universitarias, en los yacimientos estudiados y en la formación de quienes continúan explorando la historia profunda de Venezuela.
Cruxent demostró que estudiar el pasado es, también, una forma de construir país.
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