
Ingeniero, militar y cronista visual de una nación en construcción
Hablar de Carmelo Fernández Páez es hablar de una Venezuela que se pensó, se midió y se dibujó a sí misma. Su figura ocupa un lugar singular dentro de la historia cultural del siglo XIX: ingeniero y militar de formación, pero también dibujante, litógrafo y acuarelista por vocación, Fernández entendió el arte no como un fin decorativo, sino como una herramienta para registrar el territorio, la memoria y los símbolos fundacionales de la nación.
Su muerte, ocurrida en 1887, cerró el ciclo de un hombre cuya obra quedó dispersa entre mapas, láminas, cuadernos de viaje y escenas históricas que hoy funcionan como documentos visuales imprescindibles para comprender la Venezuela decimonónica.
Formación técnica y sensibilidad artística
Carmelo Fernández Páez nació en una época marcada por la necesidad de organizar y representar un país que aún estaba definiendo sus fronteras físicas y simbólicas. Su formación como ingeniero y militar le otorgó un dominio riguroso del dibujo técnico, la proporción y la observación del espacio; sin embargo, su trabajo artístico revela algo más que precisión: hay sensibilidad, intención narrativa y una clara conciencia del valor histórico de lo que estaba registrando.
Lejos de separar ciencia y arte, Fernández las integró de manera natural. Sus acuarelas y litografías no solo muestran paisajes o edificaciones, sino también escenas de la vida cotidiana, personajes, rutas y accidentes geográficos que hoy permiten reconstruir visualmente el siglo XIX venezolano y neogranadino.
La Comisión Corográfica y el dibujo como testimonio
Uno de los hitos fundamentales de su trayectoria fue su participación en la Comisión Corográfica realizada en Colombia, un ambicioso proyecto científico y cultural que buscaba levantar información detallada sobre el territorio, sus recursos y su población. En ese contexto, el trabajo de Carmelo Fernández fue clave: sus dibujos acompañaron los estudios geográficos y etnográficos, aportando una dimensión visual que iba más allá de la simple ilustración.
Cada lámina realizada durante esta comisión funciona como un registro histórico: montañas, ríos, pueblos y caminos aparecen trazados con exactitud, pero también con una mirada que reconoce la diversidad y la complejidad del territorio. En sus imágenes no hay grandilocuencia, sino observación atenta y respeto por el entorno.
El regreso de Bolívar: memoria dibujada
Otro momento central en la vida y obra de Carmelo Fernández Páez fue su participación en la comisión encargada de repatriar desde Santa Marta los restos mortales de Simón Bolívar. Este acontecimiento, cargado de simbolismo político y emocional, encontró en Fernández a un testigo visual privilegiado.
El artista plasmó el proceso en una veintena de dibujos que hoy constituyen una de las series gráficas más importantes sobre el retorno del Libertador a Venezuela. Estas imágenes no buscan idealizar el momento, sino documentarlo: los espacios, las ceremonias, los gestos y los recorridos aparecen con sobriedad y precisión, convirtiendo la experiencia en memoria tangible.
Gracias a estos dibujos, el episodio dejó de ser únicamente un relato escrito para convertirse también en una secuencia visual que permite acercarse a la dimensión humana y logística del acontecimiento.
Un legado entre el arte y la historia
La obra de Carmelo Fernández Páez ocupa un lugar particular dentro del arte venezolano porque se sitúa en la frontera entre disciplinas. No fue un pintor académico en el sentido tradicional, ni un artista aislado de su contexto; fue, ante todo, un cronista visual del siglo XIX, consciente de que cada trazo podía convertirse en documento.
Su legado perdura en archivos, museos y colecciones que resguardan sus dibujos y litografías, pero también en la manera en que entendemos el valor del registro visual como fuente histórica. En tiempos en los que el país buscaba narrarse a sí mismo, Fernández aportó imágenes que todavía hoy nos permiten mirar ese pasado con claridad.
A casi un siglo y medio de su muerte, Carmelo Fernández Páez sigue recordándonos que el arte también puede ser una forma de memoria, y que dibujar un país es, en muchos sentidos, una manera de representarlo.
Facebook: venezolanosilustres
Threads: @vene.ilustres
Instagram: vene.ilustres
LinkedIn: venezolanosilustres







