Casa Amarilla de Caracas: historia y legado de un Monumento Histórico Nacional

Tomada de Guia CCS.

Un palacio neoclásico entre plazas, historia y diplomacia

La Casa Amarilla de Caracas es una de las edificaciones más icónicas del casco histórico caraqueño, ubicada frente a la Plaza Bolívar y la Catedral de la ciudad. Su silueta, de marcado estilo neoclásico decimonónico, forma parte del paisaje urbano y del imaginario colectivo de la capital venezolana, entre historia, política y patrimonio arquitectónico.

De cárcel real a sede del Ministerio de Relaciones Exteriores

Construida originalmente sobre un solar que albergó construcciones desde el siglo XVII, el inmueble ha tenido usos diversos a lo largo de su historia: desde sede de la Real Cárcel de Caracas y del Ayuntamiento hasta palacio de gobierno y residencia presidencial en distintos momentos del siglo XIX.

Fue a partir de la presidencia de José Antonio Páez que el edificio comenzó a consolidarse como espacio de poder, y más tarde, bajo el Gobierno de Antonio Guzmán Blanco, se le dio su fisonomía neoclásica actual con la remodelación dirigida por el arquitecto Juan Hurtado Manrique. Frente al edificio se inauguró también la estatua ecuestre de Simón Bolívar en 1874, integrando así a la Casa Amarilla en el circuito simbólico de la Plaza.

En 1877, tras ser adaptada como residencia presidencial, pintada de amarillo en honor al Partido Liberal, el edificio recibió oficialmente el nombre que lo identificó desde entonces: Casa Amarilla. En 1904, la Presidencia de la República fue trasladada al Palacio de Miraflores, y la Casa Amarilla pasó a alojar la Alta Corte de Casación y la Gobernación de Caracas.

Desde 1912, y hasta la actualidad, el inmueble funciona como sede del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores, consolidándose como epicentro de la diplomacia venezolana.

El 16 de febrero de 1979, la Casa Amarilla fue declarada Monumento Histórico Nacional, reconocimiento que la inscribe como patrimonio cultural y arquitectónico de la República Bolivariana de Venezuela.

Arquitectura y símbolo

El edificio presenta una planta regular de dos niveles, organizados alrededor de un patio central, rodeado por corredores con arcadas y columnas de orden jónico. Su fachada y organización espacial reflejan la influencia del neoclasicismo europeo adaptado al contexto tropical caraqueño, constituyéndose en un punto de referencia urbano frente al corazón cívico de la ciudad.

Más que un inmueble, la Casa Amarilla resume en su materialidad siglos de historia caraqueña: poder político, justicia, gobierno, diplomacia y memoria urbana.

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