
Francisca “Panchita” Soublette Saluzzo, una mujer que abrió caminos
Hay mujeres cuya trayectoria puede leerse como una sucesión de profesiones. La de Francisca Soublette Saluzzo, conocida cariñosamente como Panchita Soublette, puede leerse de otra manera: como la historia de una mujer que fue ocupando espacios que, durante buena parte de su vida profesional, todavía estaban poco abiertos para las venezolanas.
Abogada, educadora y defensora de los derechos de la mujer, Panchita Soublette nació en Caracas el 24 de octubre de 1912. En una época en la que el acceso de las mujeres a la educación superior seguía siendo poco frecuente, logró avanzar desde las aulas hasta convertirse en doctora en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Central de Venezuela.
Pero su historia no se quedó en un título universitario.
Durante décadas ejerció la docencia, trabajó en el ámbito jurídico, se especializó en derecho de familia y menores, participó en iniciativas relacionadas con los derechos civiles de la mujer y llegó a convertirse en la primera mujer en ocupar un cargo judicial en Venezuela.
Su recorrido estuvo marcado por una misma constante: la educación como herramienta y el trabajo como forma de abrir espacios.
De las aulas al derecho
La formación de Panchita comenzó en Caracas. Cursó la educación primaria en el Colegio San José de Tarbes y, posteriormente, continuó sus estudios de bachillerato en el Colegio Católico Venezolano.
En 1937 ingresó a la Universidad Central de Venezuela, donde inició sus estudios profesionales. Seis años después, el 21 de septiembre de 1943, obtuvo el doctorado en Ciencias Políticas y Sociales. Para entonces ya había comenzado a ejercer como educadora y a participar activamente en iniciativas relacionadas con la situación de las mujeres y las familias venezolanas.
Su relación con la educación fue constante. Desde 1938 se dedicó formalmente a la docencia y durante años enseñó francés y educación cívica en diferentes liceos caraqueños.
La enseñanza, sin embargo, convivió desde temprano con otra preocupación: la situación jurídica y social de las mujeres.
En 1940 presentó una ponencia sobre los derechos civiles de la mujer en el primer Congreso Femenino celebrado en Caracas. También participó en organizaciones que buscaban impulsar cambios en la legislación y ampliar los espacios de participación femenina.
Así, mientras construía su carrera profesional, Panchita también formaba parte de una generación de venezolanas que comenzaba a plantear públicamente preguntas sobre la educación, los derechos civiles y el lugar de la mujer en la sociedad.
Una mujer en los tribunales
Uno de los capítulos más significativos de su trayectoria llegó cuando pasó del ejercicio del derecho al ámbito judicial.
En 1945 fue nombrada jueza de menores, convirtiéndose en la primera mujer en desempeñar un cargo judicial en Venezuela.
La elección de esta especialidad tampoco fue casual.
Panchita había desarrollado un interés particular por los derechos de los niños, la familia y la protección de los menores. Con ese propósito viajó a Estados Unidos, donde realizó estudios en la Universidad de Chicago relacionados con derecho de familia, delincuencia juvenil, reeducación y readaptación de adolescentes. También realizó pasantías en instituciones especializadas y amplió su formación en Canadá. Al regresar a Venezuela puso esos conocimientos al servicio de su trabajo.
Se desempeñó en la Procuraduría Tercera de Menores y en el Juzgado Sexto de Menores, fue miembro accidental de la Corte Juvenil de Apelaciones y trabajó como consultora jurídica del Consejo Venezolano del Niño. También formó parte de la Junta de Beneficencia y de la Junta Revisora del Código de Menores.
Su carrera jurídica, por tanto, fue mucho más amplia que el ejercicio tradicional de la profesión. Se vinculó directamente con temas relacionados con la infancia, la familia y la protección de los menores.
Panchita Soublette y la defensa de los derechos de la mujer
Antes incluso de obtener su título universitario, Panchita ya había comenzado a involucrarse en iniciativas relacionadas con la situación de las mujeres y los niños.
En 1936 participó en la fundación de la Asociación Venezolana de Mujeres, organización que buscaba impulsar mejoras para las venezolanas en ámbitos sociales, laborales, jurídicos y asistenciales.
También formó parte de la Agrupación Cultural Femenina y posteriormente tuvo una participación importante en Acción Femenina, agrupación que presidió durante 1945 y 1946.
En 1943, junto con otras mujeres como Luisa del Valle Silva, Ada Pérez Guevara, Mercedes Fermín y Graciela Rincón Calcaño, integró el Comité Coordinador Pro-Sufragio Femenino, que presentó ante el Congreso Nacional una solicitud relacionada con el derecho al voto de las mujeres.
Su trabajo también estuvo vinculado a la reforma de normas que afectaban directamente a las mujeres y las familias. Junto con Carmen Clemente Travieso, impulsó iniciativas orientadas a la reforma del Código Civil, que posteriormente dieron lugar a modificaciones relacionadas con la patria potestad y los bienes de la sociedad conyugal.
Más que un episodio aislado, todo esto formó parte de una trayectoria sostenida de participación en asuntos jurídicos y sociales.
Una trayectoria que continuó después de los tribunales
La actividad de Panchita Soublette no terminó en el ámbito judicial.
Fue consultora jurídica, docente, periodista y colaboradora de publicaciones. Escribió para la revista Nosotras y para diarios como El Universal y El País, además de dictar clases en la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica Andrés Bello.
También participó en organizaciones culturales y profesionales como el Ateneo de Caracas, la Sociedad Bolivariana de Venezuela, la Asociación de Escritores Venezolanos y otras instituciones vinculadas con la vida intelectual y social del país.
Su interés por la formación y la protección de niños y adolescentes continuó presente en distintos momentos de su carrera. Participó en comisiones relacionadas con la legislación de menores y formó parte de la delegación venezolana al IX Congreso Panamericano del Niño, celebrado en Caracas.
En 1979 recibió el reconocimiento Mujer de Venezuela, otorgado por asociaciones femeninas y mixtas de la Unión de Mujeres Americanas. Un año después hizo uso de su derecho a la jubilación, luego de cuatro décadas de trabajo.
El camino que dejó abierto
Francisca “Panchita” Soublette Saluzzo falleció en Caracas el 21 de mayo de 1987.
Cuando se mira su vida completa, resulta difícil separarla de los diferentes espacios que consiguió ocupar en momentos en que no era habitual encontrar mujeres en ellos.
Fue estudiante cuando todavía eran pocas las venezolanas que llegaban a la universidad. Fue doctora en Ciencias Políticas y Sociales, profesora, abogada y jueza. Trabajó con niños y adolescentes, participó en iniciativas relacionadas con los derechos civiles de la mujer, escribió en periódicos y revistas y continuó vinculada a la educación y a la vida cultural venezolana.
Pero quizá lo más interesante de su historia está precisamente en que no tuvo un solo camino.
Panchita Soublette fue construyendo el suyo mientras también contribuía a que otras mujeres pudieran encontrar espacios que antes parecían reservados para otros.
Su legado pertenece a la historia de la educación, del derecho y de la participación femenina en Venezuela. También pertenece a la memoria de aquellas generaciones que entendieron que abrir una puerta no siempre significa atravesarla solamente para uno mismo.
A veces significa dejarla abierta.
Y Francisca “Panchita” Soublette Saluzzo pasó buena parte de su vida haciendo precisamente eso.
Facebook: venezolanosilustres
Threads: @vene.ilustres
Instagram: vene.ilustres
LinkedIn: venezolanosilustres







