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El Hospital de Peluches lleva sonrisas a los más vulnerables

Los venezolanos estamos llenos de bondad y generosidad, lo que nos hace grandes dadores de alegría, de cariño y fraternidad. Muchos tienen iniciativas desinteresadas con el propósito de hacer feliz a otros. Tal es el caso de El Hospital de Peluches, un emprendimiento sin fines de lucro creado por la docente Lilian Gluck, que conoceremos a través de estas líneas.

El Hospital de Peluches nació con la finalidad de darle una segunda oportunidad a juguetes, peluches y muñecas para regalarle una sonrisa a personas que viven circunstancias complicadas, en especial a las que se encuentran en hospitales, escuelas, casas de abrigo, en situación de calle y ancianatos.

Así nos lo hizo saber su directora, Lilian Gluck, quien acotó que esta aventura comenzó en el 2017, “cuando un grupo de amigas reutilizamos y reciclamos los juguetes y peluches de nuestros  hijos, quienes salieron a estudiar fuera del país. Al año siguiente, publicamos un volantín que invitaba a donar, y de ahí hasta el día de hoy, hemos dado nueva vida a más de 25000 peluches y juguetes”.

El proceso de recolección se realiza a través de volantes, publicaciones en Redes Sociales, WhatsApp, medios de comunicación y otras plataformas. Es de esta manera que una comunidad contacta a cualquiera de las 35 mujeres que forman parte de El Hospital de Peluches, para luego dirigirse a su sede principal, ubicada en Los Chorros, Caracas. También, resalta que cuentan con otros centros de acopio que se encuentran en el resto del país.

Asimismo, Gluck hizo referencia que su actual equipo de trabajo son mujeres maravillosas, voluntarias de corazón, “en un marco de plena pluralidad y sin distingo de raza, género, nivel educativo o económico. Doctoras, damas voluntarias de hospitales, pastoras evangélicas, amas de casa, profesionales, reposteras, profesoras, compañeras de otras fundaciones que conviven y trabajan en un ambiente distendido, alegre y con gran motivación de ayuda”.

“Lavamos, cosemos, peinamos, ponemos ojos y damos vida a los peluches y muñecas que la gente nos entrega. Pero, no sólo los donamos, y aquí viene la mejor parte con la que sueño todos los días, con ellos llevamos y damos un mensaje de reciclaje, respeto, dar y alegría. En pocas palabras: lo que a ti no te sirve, para otro puede ser de gran valor. El valor de reciclar”.

“…Si regalas algo, da ese algo en perfectas condiciones; nadie, independientemente de su condición económica, merece recibir algo en mal estado. El valor del respeto. Conviértete en “donador” en un país donde la gente necesita y se ha acostumbrado a pedir; recibir es bonito, pero dar lo es aún más. El valor de dar la alegría como valor, que sí es posible, aún en tiempos difíciles”, agregó la directora de El Hospital de Peluches.

Aunado a ello, también invitó a quienes deseen unirse a este hermoso proyecto a contactarla y “a expresar ese deseo de colaborar y trabajar, tocar la puerta y trabajar con amor, constancia y disciplina”, destacó Gluck. Contactos que por cierto, dejaremos al final de esta entrevista.

¿A qué se ha tenido que enfrentar “El Hospital de Peluches”?

Pero, como todo en la vida, hay ciertas circunstancias que no son tan positivas como queremos, que de igual manera se les debe hacer frente, y este emprendimiento no es la excepción.

Al respecto, Lilian Gluck nos confesó que uno de los retos que ha tenido que enfrentar sin duda ha sido la pandemia, “que frenó nuestro trabajo y mi regreso al país por nueve meses, pero que superamos desarrollando nuevas estrategias. Por otro lado, la disyuntiva que se me presentó de quedarme o migrar, ya que toda mi familia vive en el exterior y abandonar el proyecto”.

Sin embargo, optó por quedarse en el país y seguir con esta magnífica iniciativa. “La decisión está tomada. Yo quiero quedarme en mi país, lo veo desde el más profundo amor, desde su hermosura “a pesar de todo”. Soy parte de los que decidieron ayudar en tiempos de crisis y pandemia apostando por Venezuela. Todos los días me encuentro con una juventud comprometida en ayudar sin pedir nada o muy poco a cambio, y yo los quiero acompañar y vivir los mejores días que se van a llegar. El lugar es aquí”, puntualizó nuestra entrevistada.

Pero Lilian Gluck, y sus 35 voluntarias, no están solas en este proyecto, pues cuentan con aliados que valen oro, entre los que destacan 87 fundaciones ubicadas en 16 estados del país. Así como “toda la gente que nos dona peluches e insumos en el país y en México, Panamá, España y USA. Los medios de comunicación han sido fundamentales en la difusión de nuestro trabajo. CNN, El Nacional, Agencia EFE, Caracol Radio, Caracol Noticias, VPI, El Diario, Playground, RCR, TVV, VivoPlay, Telemundo y otros medios que nos han acompañado durante estos 4 años”, expresó la señora Lilian.

Han sido cuatro años llenos de vivencias y anécdotas que las han fortalecido y llevado a su vez a trascender fronteras. Y hablando de anécdotas, la directora de este particular y significativo hospital compartió con nosotros varias de ellas, entre las que destacan, por ejemplo: “la muchacha joven que entregó el peluche preferido y la emoción cuando lo vio en las manos de otro niño en fotos de una entrega. Carlitos recibiendo su oso antes de ser llevado a pabellón en un hospital y se fue abrazado de él. Katy, quien mandó una foto de la Barbie recibida hace un año, enseñando cómo la cuida. Susana, paciente adulto psiquiátrico, quien asumió que la muñeca que le dieron era su bebé y desde entonces no se separa de ella”.

Experiencias que, sin miedo a equivocarnos, llenan el espíritu de todos los que de una u otra forma son parte de él, desde su directora hasta la persona que donó ese juguete, muñeca o peluche para darle esa “segunda oportunidad”.

Lilian Gluck | Mujer llena de vida y sueños por cumplir

En esta parte de la entrevista, compartiremos con nuestros lectores un poco más sobre Lilian Gluck. Comenzamos diciéndoles que es “profundamente venezolana”, hija de inmigrantes de la post guerra, de los señores Zoltan y Carmen, de quienes aprendió a “no desistir nunca”, expresó Gluck.

Aunado a ello, tiene 62 años de edad, es educadora egresada de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Madre de tres, abuela de dos “de quienes he aprendido a amar sin condiciones”, exclamó llena de amor.

De igual manera, afirmó que lo que le apasiona, desde su inicio hace cuatro años, es El Hospital de Peluches y que aún le queda mucho por lograr con este proyecto, como “abrir sucursales y centros de acopio en todos los estados del país para que el mensaje de nuestros peluches de reciclar, dignificar, alegrar, dar y hacer de este planeta un lugar más sustentable llegue a muchos más. Quién sabe, internacionalizarlo”, dijo.

En cuanto al lugar que lleva en el corazón, está el Delta del Orinoco, “inmensamente bello, pero también muy olvidado”. Mientras que su plato típico venezolano es por excelencia la Hallaca con todos sus acompañantes.

Lilian Gluck es una mujer excepcional, de eso no nos cabe la menor duda, sobre todo al conocer toda la esencia y concepto que hay detrás de El Hospital de Peluches, que ella creó. Proyecto que apunta e incentiva el “dar” a través de las sonrisas de los más vulnerables, lo que nos dice la calidad humana de todos los que están presentes en este proyecto. Los invitamos a seguir y ser partícipes de él a través de sus redes sociales: Instagram @elhospitaldepeluches, Twitter @elhospitaldepel y Facebook El Hospital de Peluches. También, pueden visitar su página web www.elhospitaldepeluches.com o ponerse en contacto directamente con Lilian Gluck enviándole un correo electrónico a elhospitaldepeluches@gmail.com

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