María de Lourdes Salom, la primera mujer médico veterinaria de Venezuela

Cortesía de su familia.

María de Lourdes Salom, pionera de la medicina veterinaria venezolana

Hay nombres que merecen ser rescatados del silencio porque representan un antes y un después en la historia de un país. Ese es el caso de María de Lourdes Salom Aponte, mujer de inteligencia brillante, sensibilidad humana y profunda vocación de servicio, recordada como la primera mujer en graduarse como médico veterinaria en Venezuela.

Su vida estuvo marcada por la excelencia académica, el compromiso profesional y una visión adelantada a su tiempo. En una época en la que muchos espacios universitarios y científicos estaban dominados por hombres, María de Lourdes abrió camino con determinación, talento y una ética que dejó huella en colegas, alumnos y familiares.

Vocación, ciencia y servicio en la vida de una mujer ejemplar

Nació en Ciudad Bolívar el 9 de febrero de 1918. Desde joven mostró una marcada inclinación por el estudio y la formación intelectual. Cursó el bachillerato en el Liceo Peñalver, también conocido como Colegio Federal, y en principio orientó sus aspiraciones hacia la medicina humana. Sin embargo, el destino la condujo hacia una disciplina que apenas comenzaba a consolidarse en el país: la medicina veterinaria.

Allí encontró su verdadera vocación. La salud animal, la prevención de enfermedades y la protección de los seres vivos se convirtieron en la causa de toda una vida profesional.

Quienes la conocieron la describieron como una mujer de sólida personalidad, curiosa, afable, responsable y servicial. Poseía una vasta cultura humanística que sorprendía a quienes compartían aulas y laboratorios con ella. Sus compañeros recordaban cómo entre discusiones científicas, citaba con naturalidad a Simón Bolívar, Andrés Bello, Lao Tse, Rabindranath Tagore o Dante, demostrando una mente tan rigurosa como sensible.

Cortesía de su familia.

Su excelencia académica la llevó a destacarse desde sus años universitarios en la entonces Escuela Superior de Veterinaria, hoy Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Central de Venezuela. Allí ejerció como Jefe de Trabajos Prácticos de Química e Histología, posición ganada por mérito propio y respetada por profesores y estudiantes.

María de Lourdes Salom se convirtió en la única mujer de su promoción en culminar sus estudios con la distinción Summa Cum Laude. Su tesis doctoral, centrada en la sulfamidoterapia para el tratamiento y la prevención de afecciones asociadas a la retención placentaria en vacas, evidenció desde temprano su interés por aplicar la ciencia a problemas concretos del campo venezolano.

Una carrera al servicio del país

Gracias a su capacidad profesional fue designada Secretaria de la Escuela Superior de Veterinaria y posteriormente Jefe de Clínica y profesora de Histología. Más adelante desarrolló una extensa trayectoria en el Ministerio de Agricultura y Cría (hoy Ministerio del Poder Popular para la Agricultura Productiva y Tierras), como Médico Veterinario Adjunto Clase A desde 1942.

Durante más de tres décadas participó en iniciativas fundamentales para el desarrollo sanitario nacional. Entre ellas destacan su presencia en la III Conferencia Interamericana de Agricultura en 1945, la creación de la Medicatura Veterinaria en el estado Bolívar, el impulso en los servicios de higiene y sanidad animal y su actuación en campañas contra la fiebre aftosa.

También formó parte del Congreso Veterinario Grancolombiano de 1946 y, ya en las décadas de 1960 y 1970, asumió responsabilidades como Directora de la Sociedad Protectora de Animales, reflejo de una vocación que iba más allá de la práctica profesional para abrazar también la defensa y el bienestar animal.

Cortesía de su familia.

El lado humano de una mujer inolvidable

Más allá de sus méritos institucionales, María de Lourdes Salom Aponte fue una mujer profundamente querida por su familia. Sus descendientes la recuerdan como un ser excepcional, guiado por valores firmes, nobleza de carácter y un genuino amor por Venezuela.

Su vida profesional estuvo acompañada de un fuerte sentido humano. No solo construyó una carrera ejemplar, sino que también dejó una referencia moral para quienes la rodearon.

En 1972 recibió la Medalla Orden al Mérito en el Trabajo, un reconocimiento a su trayectoria ejemplar. Posteriormente, su nombre continuó honrándose a través de premios y distinciones destinados a resaltar los valores éticos, humanos y profesionales dentro del gremio veterinario venezolano.

Falleció en Caracas el 19 de febrero de 1973. Tenía apenas 55 años. Sin embargo, su legado permanece intacto.

Un legado que abrió caminos para generaciones

La historia de María de Lourdes Salom es la de una mujer que se adelantó a su época. Con estudio, disciplina y sensibilidad, abrió puertas para muchas otras venezolanas que encontrarían en la ciencia y la medicina veterinaria un camino posible.

Hoy su nombre representa excelencia, perseverancia y servicio. Recordarla es reconocer a esas mujeres que hicieron historia cuando aún pocos estaban dispuestos a hacerlo.

Porque hay pioneras que no solo alcanzan metas personales, sino que también cambian el destino de quienes vienen después.

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